Hidrocefalia
La hidrocefalia es la acumulación de líquido cefalorraquídeo dentro del cerebro. Ese líquido circula normalmente por cavidades llamadas ventrículos; cuando se acumula, los ventrículos se agrandan y aumenta la presión dentro del cráneo.
Qué se siente
Los síntomas cambian mucho según la edad, y por eso el mismo diagnóstico se ve muy distinto en un bebé que en un adulto mayor.
En bebés, el signo más visible es que la cabeza crece más rápido de lo esperado. La fontanela, el punto blando de la parte superior del cráneo, puede verse abultada o tensa. También suele haber irritabilidad, somnolencia, vómitos y dificultad para alimentarse.
En adultos mayores, la forma más frecuente se presenta con tres síntomas que van apareciendo de a poco: dificultad para caminar, con pasos cortos y una sensación de tener los pies pegados al piso; lentitud para pensar, olvidos y falta de iniciativa; y pérdida del control de la orina. No siempre están los tres, y muchas veces el primero en aparecer es el de la marcha.
En adolescentes y adultos jóvenes puede manifestarse con dolor de cabeza, visión borrosa o doble, náuseas, problemas de equilibrio y dificultad para concentrarse.
El líquido cefalorraquídeo se produce y se absorbe de forma continua. La hidrocefalia aparece cuando ese equilibrio se rompe: porque algo bloquea la circulación del líquido, porque el organismo no lo absorbe bien, o —con menos frecuencia— porque se produce en exceso.
Puede estar presente desde el nacimiento, por una alteración en el desarrollo del sistema nervioso. O puede aparecer más adelante, como consecuencia de una hemorragia cerebral, una meningitis u otra infección, un traumatismo de cráneo o un tumor que obstruye el paso del líquido.
La hidrocefalia tiene dos momentos de mayor frecuencia: los recién nacidos y los primeros meses de vida, por un lado, y los adultos mayores de 60 años, por el otro. En este segundo grupo suele desarrollarse de manera lenta, a lo largo de meses.
Cuándo consultar
En un bebé, corresponde consultar si la cabeza crece más rápido de lo que indican los controles pediátricos, si la fontanela se ve abultada, o si aparecen vómitos e irritabilidad persistentes.
En un adulto mayor hay un motivo particular para consultar, y es importante: la dificultad para caminar junto con olvidos y pérdida del control de la orina se confunde con frecuencia con el envejecimiento normal, con la enfermedad de Alzheimer o con la de Parkinson. La diferencia es que la hidrocefalia tiene un diagnóstico propio, con estudios que permiten distinguirla. Si un familiar mayor cambió su forma de caminar en los últimos meses y además está más olvidadizo, vale la pena una evaluación neuroquirúrgica antes de dar por sentado que es la edad.
Esta información es orientativa y no reemplaza una consulta médica.